México ha enviado a Cuba unos 200 millones de dólares de petróleo este año, según cálculos del Instituto de Energía de la Universidad de Texas (EE.UU.) a los que ha tenido acceso EFE.

El país norteamericano, a través de su estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), se ha convertido este año como uno de los mayores suministradores de crudo de la isla, que depende prácticamente de las importaciones -de países aliados como Rusia y Venezuela- para echar a andar su sistema energético.

Hasta el momento no ha trascendido si estos barriles han sido donaciones, vendidos con un crédito a largo plazo o forman como parte de algún convenio bilateral, como la contratación de médicos cubanos, como ya sucede con Venezuela. Los envíos han generado cierta controversia en México.

Según el estudio, elaborado cruzando datos de plataformas de seguimiento de buques petroleros con los precios del mercado a diario, Cuba ha recibido de Pemex un total de 2,81 millones de barriles de crudo y derivados desde marzo.

El último envío del que se tiene registro es del 16 de septiembre, cuando el tanquero Vilma -de bandera cubana- recaló en el puerto de Cienfuegos (centro) con 350.000 barriles de crudo -con un valor de 29,4 millones de dólares- procedente de Pajaritos (Veracruz, oriente de México).

En agosto, México mandó 465.000 barriles por valor de 36,2 millones de dólares mientras que en julio fueron 730.000 por 49,4 millones de dólares.

Sin embargo, esta situación podría dar un giro drástico. En días pasados, la canciller mexicana Alicia Bárcena aseguró a la agencia Bloomberg que su país evalúa «opciones» para cobrar a Cuba por los carburantes que envía.

Para el académico cubano Jorge Piñón, investigador especializado en Cuba del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, esta decisión se explica en gran parte por el aumento en el precio del barril en los mercados internacionales, que actualmente se cotiza en torno a los 100 dólares por unidad.

«Estos barriles que México, Rusia y Venezuela le envían a Cuba… ellos están perdiendo la oportunidad de venderlos en los mercados internacionales y tener un flujo de caja positivo», sostuvo en una entrevista con EFE.

Actualmente Cuba atraviesa una nueva crisis por desabastecimiento de combustible, una situación que provocará nuevos y prolongados apagones -gran parte del sistema de generación energética depende de distintos combustibles fósiles importados- a lo largo de su geografía, advirtió esta semana el Gobierno.

De acuerdo con el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, los países que le suministran a la isla «no han podido cumplir» sus acuerdos y por tanto el Gobierno cubano se está viendo forzado a salir «a comprar casi al día».

Piñón subrayó la gravedad de la situación. Según sus datos, la isla no ha recibido crudo ruso «desde hace meses» y recordó que desde 2016, Venezuela disminuyó el envío diario de los 100.000 barriles a estar actualmente en el entorno de los 57.000.

El ministro de Economía, Alejandro Gil, aseguró por su parte en la televisión estatal que se está «planificando al detalle» un uso «más racional» del combustible en las próximas dos semanas. Esto ha provocado un súbito aumento en las ya normalizadas filas en las gasolineras del país.

Ante la falta de carburantes, aseguró Gil, Cuba emprenderá medidas de ahorro para garantizar la «vitalidad» de las principales actividades de la población y la economía.

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