Por Teófilo Benítez Granados, Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC)

Las universidades se reconfiguran y cada vez más deben afrontar nuevos retos. Uno de ellos es establecer parámetros claros de lo que enfrentarán los profesionistas en el futuro.

Uno de los tópicos que mayores incógnitas tiene en el mundo laboral es cómo un nuevo director puede aprovechar “la sombra” manifiesta del director saliente que posiblemente incluso se incorpore a la junta de gobierno.

Tradicionalmente se asume que el conocimiento institucional y la familiaridad de un CEO veterano con el trabajo pueden ser muy útiles a la organización. Sin embargo, esto es así siempre y cuando sea capaz de mantener su ego bajo control.

Hay quien cree, incluso, que no es una buena práctica que el CEO saliente de la empresa permanezca en la junta porque puede confundir a la organización que no tendrá claro quién está realmente a cargo.

El que el CEO saliente permanezca en la junta directiva, por otra parte, representa una situación desafiante para que el nuevo directivo al que se le dificultará establecer su propio estilo de liderazgo, voz y resto de la cultura para la próxima fase de la empresa.

Sin embargo, hay excepciones bien fundadas, como las industrias con requisitos regulatorios complejos, como la banca, los servicios públicos y la atención médica, donde el profundo conocimiento y experiencia institucional del CEO saliente puede ser invaluable para la empresa y el nuevo líder.

Aún en estos casos, se sostiene la conveniencia de que el CEO retirado permanezca fuera de la compañía para dotar al nuevo líder de autonomía y plena propiedad de las decisiones de la empresa. Asimismo, esta medida permite no obstaculizar la innovación y permitir la exploración de estrategias y enfoques alternativos.

Por otra parte, cuando se realiza una planificación adecuada de la sucesión, se genera una comprensión profunda de la cultura, estrategia, personal y operaciones de la empresa. No se requiere un mentor.

Sin embargo, el estado de la empresa y la personalidad, ambiciones y otras características tanto de los CEO salientes como de los entrantes deben tenerse en cuenta para determinar si la relación entre ambos es probable que sea productiva o no.

En el caso de que el CEO saliente tenga un lugar en la junta, debe considerar de manera proactiva las tareas en las que estará involucrado, así como las que evitará.

Respetar las fronteras es una acción crucial de respeto y entendimiento entre los CEOs.

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