Por Ivette Estrada
La credibilidad se vuelve prioritaria. Las empresas ahora revaloran las estrategias de comunicación para generar confianza, fidelidad y apoyo. Las relaciones públicas se posicionan como impulsoras de la reputación que representa hasta el 80% del valor de las marcas.
Sin embargo, las relaciones públicas deben reinventarse día a día para preservar su relevancia en los organismos gubernamentales, iniciativa privada y asociaciones civiles. La reconversión ante entornos complejos modifica la gestión tradicional de la comunicación y se extiende a áreas no imaginadas hasta ahora.
Entonces las Relaciones Públicas abandonan la tradicional ejecución táctica de la comunicación y se involucran en acciones estratégicas. Los profesionales de las relaciones públicas deben influir en la gestión para que las actividades empresariales se alineen con los valores de la organización y el propósito social.
Esto resulta muy relevante si consideramos que la clarificación y congruencia del propósito está vinculado a la capacidad de agilidad y resiliencia organizacional.
¿Quiénes somos y qué hacemos? Es la pregunta inicial con las que las compañías exitosas lograron sortear irrupciones en la manera de trabajar y plantear soluciones durante la pandemia mundial del Covid-19. Desde ese punto de partida se iniciaron adecuaciones y virajes en tiempo real para sortear la emergencia y responder al mercado.
Asimismo, cerrar la brecha entre lo que las organizaciones dicen y lo que hacen es otra tarea que las Relaciones Públicas deben asumir ahora. La congruencia es un elemento central de las organizaciones. Diagnosticar cuándo surgen desajustes entre las actividades y los valores es una tarea fundamental, así como la realineación de las palabras y los hechos.
De manera simultánea, se abren nuevos campos de acción en la comunicación estratégica: la creación de impresiones y concienciación de los diferentes públicos, la conformación de nuevas culturas sociales y corporativas, el impulso a valores nuevos que fortalezcan misión e identidad de los organismos.
Los resultados sociales reales, como los cambios de comportamiento, las actitudes y las políticas se vuelven materia de las Relaciones Públicas. Esto requiere identificar indicadores clave de desempeño social y monitorear el progreso hacia esas métricas.
A esto se suma la necesidad de empezar a escuchar atentamente frente a la difusión de mensajes. No hacerlo implicará la pérdida del objetivo.
Hoy la ética, pensamiento crítico y habilidades analíticas más sólidas son parte esencial de las Relaciones Públicas que demanda el futuro próximo.
Si pudiéramos definir ahora a esta comunicación estratégica con una palabra sería involucramiento. En una era de grandes cambios e irrupciones, en medio de la volatidad e incertidumbre, sólo existe la certeza de que la verdad y el compromiso, argamasa de la credibilidad, sólo es posible en la medida que un publirrelacionista vive y se compenetra en una cultura, abraza sus credos y ama la unicidad que conforma a cada organismo empresarial.

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